Cómo crear una metáfora

Una metáfora es una figura retórica que consiste en hablar de algo utilizando palabras que normalmente se usan para referirse a otra cosa y que sugiere una relación de semejanza o de comparación entre ambas cosas.

Por ejemplo, la célebre frase de Jorge Manrique en las Coplas a la muerte de su padre:

“Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir.”

Manrique compara la vida con un río y la muerte con la mar.

Al comparar la vida con un río, nos está diciendo que la vida es un proceso que tiene un inicio y un fin y que fluye de una manera constante y natural. Además, al decir que el río “va a dar” a la mar, lo que nos indica es que todos los ríos, o sea, todas las vidas, tienen un fin común, que es la muerte. Y además, al comparar la muerte con la mar, se sugiere también que la muerte es algo inmenso, que nos abarca a todos y que es el fin de todas las cosas.

Tanto en la (buena) literatura como en la (buena) oratoria, nos podemos –diría que nos debemos– encontrar con muchas figuras retóricas, pero las metáforas tienen siempre algo especial.

Y esto es así porque tienen la virtud de evocar sin decir. Y no hay nada más poderoso que considerar personas inteligentes a nuestros oyentes.

En su libro You are not human, Simon Lancaster explora cómo usamos hoy las metáforas y encuentra algunas imágenes que van y vienen de forma recurrente. Las metáforas ayudan a humanizar y a lo contrario. Lancaster afirma que comparar a los judíos con alimañas fue una de las razones para llevarse a seis millones por delante en el Holocausto sin que nadie (en aquel entorno) levantara la voz. Pero ¿qué pasa cuando hacemos lo contrario, cuando endiosamos con el lenguaje? Nada más influyente, porque a la mente de los oyentes, esas personas se dibujan como, efectivamente, diosas. Sobre marcos mentales ya escribió también George Lakoff en No pienses en un elefante. Las palabras no son casuales. Los comunicadores no las elegimos porque sí. Detrás hay un por qué y un para qué. Y cuando se repiten el número de veces suficiente, pueden cambiar cómo pensamos.

Así que es fundamental conocer cómo se construyen las metáforas, aprender a reconocerlas, a construirlas… porque utilizarlas, ya las utilizas…

Hay muchas metáforas con las que convivimos y ya ni les prestamos atención, como:

  • El tiempo es oro.
  • Nubes de algodón.
  • Estar bajo la lupa.
  • Mariposas en el estómago.
  • En la flor de la vida.
  • Tiene un gran corazón.
  • Música para mis oídos.
  • Eres un lince.
  • Menudo calvario.
  • Navegar por internet.

Seguro que a ti se te ocurren mil más. Las tenemos interiorizadas y forman parte de nuestro lenguaje. De hecho, algunas son lugares tan comunes que usarlas no solo no aporta sino que resta… Pero entonces, ¿cómo hacemos para usar más metáforas?  Para sacarles todo el partido, lo mejor es aprender a crear nuestras propias metáforas., ¿cómo podemos construir una metáfora?

Vamos por pasos:

1. Identifica lo que quieres describir. Puede ser un concepto, una emoción o una cosa.

Por ejemplo, yo quiero describir la sensación que se tiene al vivir un TEDxVitoriaGasteiz. En este caso es una emoción, un sentimiento, lo que pasa por tu interior cuando experimentas el evento, cuando lo vives.

Esto podría ser complejo de comunicar para alguien que no haya estado nunca, a quien decir que el evento es emocionante, se puede quedar corto.

2. Piensa en las características o cualidades de lo que quieres describir.

Emocionante, vibrante, nervios a flor de piel, inesperado, sorpresivo, con giros…

Ya tengo identificadas las principales características que, a mi juicio, tiene el evento.

3. Elige otra cosa que tenga características o cualidades parecidas a lo que quieres describir. Esto va a ser la base de tu metáfora.

Montaña rusa. Una montaña rusa es una atracción que tiene muchas subidas y bajadas, va a toda velocidad, tiene giros inesperados, es emocionante, te sube la adrenalina y bajas de la atracción eufórico y con gana de repetir.

Creo que una montaña rusa describe bien ese río de sensaciones que una puede llegar a sentir.

4. Utiliza lenguaje descriptivo y vívido para describir lo que quieres describir como si fuera la otra cosa.

TEDxVitoriaGasteiz es como una montaña rusa emocional.

Al comparar este evento con una montaña rusa, se está sugiriendo que el evento es emocionante y lleno de momentos de subida y bajada emocionales, con giros inesperados, diversión y con un subidón de adrenalina.

 

Vamos con otro ejemplo:

  1. Identifico lo que quiero decir: quiero trasladar lo aburrida que me sentía después de llevar dos meses de vacaciones en verano cuando era pequeña.
  2. Pienso en sus características: sopor, que adormece, apatía, interminable, días iguales.
  3. Elijo otra cosa con características similares: un océano en calma. Es interminable, las ondas te mecen hasta el sopor, siempre es igual, te puedes sentir atrapado…
  4. Ya tengo mi metáfora: Mi aburrimiento era como un océano de monotonía. Cada día, nadaba en círculos, sin rumbo fijo, sin nada interesante que hacer. Todo era una rutina interminable, atrapada en mi particular corriente de aburrimiento.

¿Te atreves a construir la tuya?

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