Cómo distinguir una foto de stock aburrida de una que no lo es (y triunfar con tus diseños)

En los últimos tiempos se habla mucho de las fotos de stock aburridas, pero empecemos por el principio. ¿Qué es eso de una foto de stock?

Como sabéis, las fotos que nos encontramos en Google u otros buscadores no necesariamente son libres para poderlas usar. Que alguien suba una fotografía a una web no significa que nosotros podamos tomarla y utilizarla en nuestro proyecto. Para esto, debemos tener permiso de su autor para hacerlo con el fin para el que nosotros queremos utilizarla. También podemos utilizar fotografías con licencias abiertas, siempre y cuando respetemos las licencias con las que sus autores las han subido.

En este contexto tan lioso, nos encontramos con los stocks de fotografías, de los que hemos hablado en alguna ocasión. Son bancos de imágenes que, bien de forma gratuita o bien pagando, nos proporcionan fotos adecuadas y de alta calidad para poder utilizar en nuestros proyectos, ya sea una página web, ilustrar un artículo de un blog o hacer una presentación. Hay muchísimos bancos y muchos comparten incluso fotografías. El problema con ellos surge cuando estas fotos se utilizan sin un sentido o simplemente porque no buscamos suficiente una imagen adecuada para nuestro proyecto.

Así, es fácil encontrarnos con fotografías de reuniones de empresa donde hay tanto equilibro entre edades, colores, sexos, etc. que en vez de una empresa, parece una cumbre de la ONU. Es cierto que algunas empresas multinacionales son así de plurales… pero, seamos francos, la mayoría no lo son.

¿Es real tanta perfección?

Otro error común al utilizar fotografías de stock es no prestar atención a pequeños detalles como que si buscamos «científico» o «construcción», nos saldrán imágenes estereotipadas relacionadas con estas profesiones. Científicos de bata blanca encerrados en laboratorios o arquitectos trajeados o albañiles impolutos… ¿Es esto real? ¿Son los científicos así? ¿Y los albañiles?

No, claro que no.

Por el mismo motivo, cuando un modelo o una modelo están demasiado vistos y lo mismo te «venden» una foto sonriente enseñando dientes blancos que running, yoga, o que un polo, una hamburguesa, equipación para senderismo o un juego contra zombies… es un aburrimiento y es poco creíble, además.

Que sí, que las modelos posan para «vender» lo que sea… pero todo tiene un límite.

Pero, entonces, ¿cómo podemos distinguir las fotos aburridas de las que no lo son?

La alternativa es preguntarnos si la foto verdaderamente representa lo que queremos transmitir con ella. Y si no, buscar otra y otra más… hasta que encontremos lo que estamos buscando. Si por más que rebuscamos no encontráramos, también podemos «fabricar» nuestra propia imagen, utilizando alguna herramienta tipo canva.

Es cierto: esto va a llevar más tiempo que elegir la primera foto que nos sale en el banco, pero también transmitiremos las sensaciones adecuadas a nuestra audiencia y haremos gala del refrán: «una imagen vale más que mil palabras».

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