Presentaciones inclusivas

El otro día estuve en una presentación de empresas. Hubo 4 comunicaciones y en tres de ellas el 100% de las imágenes mostradas en los PowerPoints, tanto las que eran de stocks como las que no, eran de hombres.
Lo cierto es que no debería llamarme la atención porque la mayor parte de webs y presentaciones suelen ser así, pero lo hizo. Y entonces también me di cuenta de que cientos de páginas web, de dossieres corporativos, de comunicaciones… excluyen al 50% de la población. Me recordó un poco a esas fotos de stock de reuniones perfectas que las ves, con su pelo perfecto, su ropa perfecta, su maquillaje perfecto y la edad perfecta… y te provocan rechazo. Y eso fue lo que sentí, un poco de rechazo.

En las últimas semanas, después de esta presentación, me he estado fijando en otras presentaciones corporativas y en algunas webs y me he encontrado con el mismo patrón repetido una y otra vez… y me ha vuelto a llamar la atención. ¿Es que no nos damos cuenta?

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La respuesta es que no. No nos damos cuenta. No nos damos cuenta cuando aprobamos el diseño, ni nos damos cuenta de cambiarlo. Ni nos damos cuenta cuando pedimos a tres de nuestros clientes que nos hagan una review sin importarnos más que que sean clientes. Y sin embargo, es importantísimo que cuando alguien acceda a nuestra web quiera “comprar” lo que les estamos ofreciendo. Para ello tienen que sentirse interpelados y para sentirse interpelados tenemos que utilizar el mismo lenguaje que ellos (y esto también aplica al lenguaje visual).

En cierto modo, esto me recordó a cuando preparo mis clases. No es lo mismo preparar material y ejemplos para dar clase a alumnado de 2º de grado (que tienen 19 o 20 años), que para un curso de verano o un máster, donde el alumnado es más mayor. Adecuando el material a mi audiencia, sé que les va a llegar mejor. Cuando mi audiencia es la sociedad entera, hay que ir poniéndose las gafas de que ya no vale cualquier cosa. La sociedad demanda comunicaciones plurales e inclusivas, tal y como la sociedad es. Y si no se las damos, tarde o temprano nos enseñará su espalda.

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