Pon música en tu empresa

No me equivoco mucho si digo que la música ha marcado (y sigue marcando) mi vida. No puedo entender ciertas etapas por las que he transitado si no las asocio a determinados temas o a determinados estilos musicales.

Tengo una formación musical media, lo que quiere decir que estudié algo más de música en mi etapa escolar que lo que era oficial en el colegio. Tuve extraescolares de solfeo, piano, guitarra y flauta. En realidad me acuerdo de poco, pero sé que hubo algún momento en mi vida en el que supe leer dos pentagramas a la vez… 

En cuestión de gustos musicales, soy ecléctica. Esto puede tener que ver con la cantidad de “Selecciones” para el coche que grabé para mis padres. Ellos sugerían la mitad de las canciones y yo elegía, de entre lo que más me gustaba a mí, el contrapunto “moderno”, o sea, lo que se llevara a finales de los 80 y principios de los 90. Así, me acostumbré a escuchar a la Creedence Clearwater Revival y a continuación a Desireless o a Victor Manuel y a continuación a Midnight Oil, que eran algunos de los que me gustaban a mí. Más allá del batiburrillo supremo, esto tiene una ventaja, que es que ahora lo mismo me gusta una buena copla, que un rock-and-roll, o una banda sonora, o un tema pop… y también tengo el oído abierto a cosas nuevas, como el trap, por poner un ejemplo. 

Además, y quizá esto venga de la formación musical, mi oído está entrenado para escuchar ciertas “cosas” dentro de las canciones, así que puedo encontrar parecidos razonables, como pasó aquella vez que un tema ganador en Eurovisión era demasiado similar a uno de Cat Stevens, pero también puedo encontrar la música perfecta para cada momento.

Pero, y ¿qué es esto de la música perfecta para cada momento? ¿Existe una música perfecta?

Estas navidades entré en mi supermercado habitual para hacer la compra y tenían en bucle una playlist con villancicos tradicionales. Todo razonable, bien. Al tercer villancico me entró como un tic. Al cuarto, me entraron ganas de salir huyendo… En cuanto le hice un comentario a una reponedora, me miró con cara de gato con botas y me dio la razón. ¡Y eso que hay cientos de estudios sobre cómo utilizar la música en entornos comerciales! ¡Hay cientos de listas ya creadas para que ni tengas que molestarte en seleccionar! ¿Por qué no están usando la música a su favor y no en su contra?

Elegir bien la música que utilizas en tu negocio puede ser clave a la hora de cerrar una venta o de garantizar la satisfacción plena de tus clientes. Para elegir bien la música de tu negocio, de la jornada que tanto te ha costado organizar o de cualquier otro momento tienes que pensar en tu audiencia. La semana pasada tuve que buscar música para una cuña de radio. La música tenía que ser la ideal, porque hasta entonces se había utilizado otra «sintonía». Tenía que ser elocuente por sí misma. Tenía que atraer público, y además un público determinado. Y además tenía que contar, sin palabras, la esencia de lo que estaba anunciando. Así que me puse en contacto con mi DJ de cabecera, aka mi amigo Gonzalo y entre los dos seguimos este proceso hasta dar con el tema ideal.

¿Para quién estás poniendo la música?


¿Qué edad tiene? ¿Conoces su gusto musical? Lo primero es relativamente sencillo si la audiencia tiene un rango de edad definido y no es demasiado amplio. Si sabes la edad puedes recurrir a música de una década concreta. ¿Qué temas estaban de moda? ¿Qué temas han resistido razonablemente bien al paso del tiempo? ¿Existe alguna versión?

Elige bien el estilo


Es cierto que hay mucha gente a la que nos gusta escuchar todo tipo de música, pero también hay mucha gente a la que no. Los hay rockeros a los que solo les gusta el rock, poperos a los que solo les gusta el pop… E incluso clásicos, a los que solo les va, eso, lo clásico. Contentar a todo el mundo no es sencillo pero hay cierta música que tampoco molesta, aunque no sea de nuestro estilo, aunque no sea la música que nosotros escucharíamos en nuestra casa. En estos casos, el jazz no suele fallar.También puedes probar con alguna versión actual de algún tema clásico.

Para qué es la música


Fundamental. La música ¿es para una cuña de radio? ¿Para una sala de espera? ¿Para hilo musical de supermercado? ¿Para una tienda de ropa? ¿Para qué la necesitas? Porque, claro, depende de cuál sea la intención en esa música, tendremos que pensar en uno u otro estilo. O sea, que no vamos a poner música estresante en la sala de espera de un dentista… Ni música relajante o para concentrarse en un ultramarinos. A cada momento, su melodía.

¿Qué quieres transmitir?


Finalmente, piensa en qué quieres transmitir, que vendría a ser un resumen de lo anterior. Si es dinamismo, tendrás que optar por una pieza movida. Si es seriedad, confianza, optimismo… cada emoción puede tener una melodía, un tempo, una voz… en definitiva, un tema.

En resumen, que del mismo modo que pensamos en otros aspectos de nuestros negocios y los cuidamos, también deberíamos pensar en el aspecto musical, porque la música… amansa a las fieras, pero también puede conseguir enfurecerlas.

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