El secreto para no tener nervios antes de hablar en público

  • Cristina 

El miedo a hablar en público o glosofobia es uno de los miedos más recurrentes en todo el mundo. Un amplio porcentaje de población confiesa sentir, cuando menos, estrés, antes de tener que ponerse delante de una audiencia a hablar.

Entre los síntomas más comunes de esta fobia podemos encontrar el sudor frío, temblores en el cuerpo (especialmente en piernas y manos), temblores en la voz, incapacidad para pensar, movimientos involuntarios en las extremidades, tics… Quien más y quien menos siente esas mariposas en el estómago y una especie de vértigo escénico… ¿te suena?

En los años que llevo como oradora he leído o me han contado mil técnicas para relajarse antes de una presentación:

Lo primero que hay que hacer es ensayar. Claro, si sabes mucho de lo que vas a hablar y lo has ensayado, pues te sientes más cómodo en tu posición y en consecuencia estarás más relajado.

También se habla mucho del mindfulness y de otras técnicas de relajación. Ser conscientes de nuestra propia respiración. Inspirar lentamente, expirar del mismo modo… Obviamente ayudan a que nos relajemos, pues nos concentramos en algo que no es nuestro propio nerviosismo y, además, al respirar de forma más lenta, entra más aire en nuestro cuerpo y, por ende, más oxígeno… y esto también hace que nos tranquilicemos un poco.

En alguna formación me han hablado de pensar en un limón para solucionar el síntoma de sentir la boca y la garganta secas. Pero vamos a ver… yo o pienso en un limón o pienso en lo que voy a decir… De momento soy incapaz de esa ubicuidad de pensamiento. Esto del limón lo he visto en versión extrema, que es tener un limón cerca, en el backstage, para chuparlo antes de hablar.

También me han hablado de pensar que todo el público está en bolas para perderles el miedo. Volvemos a la idea del limón. Si me imagino al público en bolas, no sé si les pierdo el miedo, pero soy incapaz de concentrarme en lo que tengo que decir, así que tampoco le veo mucho futuro.

Están las supersticiones varias: que si un amuleto en el bolsillo, que si salir a escena con el pie derecho o con el izquierdo, que si vestir con una prenda de tal o cual color… Chicos, si os funciona, bravo… pero a mí nada de eso me funcionaba…

Ni sabérmelo todo bien, ni el limón, ni la respiración ni nada de nada de nada… Lo único que me ha funcionado, lo único que yo os puedo recomendar como método infalible para perder el miedo a hablar en público es… hablar mucho en público.

Efectivamente, hay que hacerlo mucho, cuanto más, mejor. En clase, en el trabajo, con los amigos, con los hijos, o con los cuñados. Cuanto más hables en público, menos miedo tendrás a hacerlo. Es un poco como las vacunas: si te pones un poquito de dosis, luego estarás inmunizado ante la enfermedad… Así que, busca lugares y momentos para practicar y exponte porque, al final, lo único que va a hacer que pierdas el miedo a hablar en público… es hablar en público.

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