Discursos para bodas

La tendencia en bodas ha cambiado bastante en los últimos años. El miedo a que una ceremonia civil fuera sosa o poco vistosa ha pasado a la historia. Ahora los que eligen casarse lo hacen en conciencia, con el tipo de ceremonia que más se ajusta a sus creencias y a sus gustos. Estos nuevos tipos de ceremonia también han traído una nueva de organización e incluso nuevos puestos de trabajo: para empezar los organizadores de bodas, papel que en otros países lleva mucho tiempo funcionando, pero que aquí, por motivos diversos se resistía a entrar y también los oficiantes de ceremonias.

En España, los matrimonios están regulados en el Código Civil. En concreto en los artículos 49 y 51, que establecen que las únicas personas que tienen competencia para celebrar matrimonios civiles son: el juez encargado del Registro Civil, el alcalde del municipio donde se celebre el matrimonio o un concejal delegado por el alcalde para esta función. Y en determinados supuestos, también funcionarios diplomáticos encargados del Registro Civil en el extranjero y capitanes/comandantes de barcos y aviones siempre que las bodas se celebren a bordo.

Una opción que está cobrando fuerza últimamente es la de no complicarse la vida sacando del ayuntamiento o el juzgado al funcionario de turno, al que hay que pagar el desplazamiento y las tasas correspondientes, y casarse en el juzgado/ayuntamiento o incluso ante notario, celebrándolo después en una ceremonia personalizada en la que la familia y los amigos pasan a ser protagonistas.
Con este nuevo tipo de ceremonias, además de ser necesario un oficiante, que es quien vendría a sustituir al tradicional cura o funcionario y que suele ser alguien profesional, es importante contar con familiares y amigos que hagan discursos y esto es algo a lo que aquí no estamos muy acostumbrados.

Yo diría que si te toca dar un discurso en una boda tendrías que pensar en varias cosas:

1. Tu papel en la boda

No es lo mismo ejercer la maestría de ceremonias o ser el padrino o un invitado o incluso uno de los contrayentes. Según el papel que desempeñes en la boda, tu discurso tendrá que tener un enfoque u otro y estar dirigido a unas u otras personas y contener una serie de detalles o no…
Deberás pensar también en el resto de asistentes a la hora de contar según qué anécdotas e incluso consensuar con los novios por si acaso. En los países anglosajones, se espera que el best man (una especie de padrino del novio) y el padre de la novia den un discurso y se prepara con esmero, pero como hemos visto, aquí no hay reglas, así que está bien saber quién hablará y organizar un poco el orden de intervenciones.

2. El estilo

¿Qué estilo quieren los novios para su boda? ¿Informal o más seria? ¿Divertida? ¿Emotiva? También hay que tener en cuenta dónde se celebra. Esto puede darnos pistas sobre lo que les apetece y prepararnos para ello. Ojo, que se quiera un estilo serio no significa que tengas que utilizar vocabulario rebuscado. Piensa que el lenguaje oral y el escrito son diferentes y que hay muchas palabras que escritas suenan bien y, sin embargo, si las utilizamos en un discurso sonarán rarísimas.
Suelo recomendar que, una vez está escrito el discurso, se lea en voz alta. Si cuesta mantener una entonación natural, entonces es mejor modificar las frases para que sean simples en lugar de compuestas. En esta lectura también te darás cuenta si hay palabras que suenan raro o te cuesta pronunciarlas por el lugar que ocupan en la oración. O si necesitas hacer alguna pausa y dónde porque te ahogas antes de terminar una frase.

3. Anticipación

Y por último, piensa en los tiempos y anticípate.
No quieres acaparar el protagonismo, así que tendrás que prepararte con antelación para poder cronometrar y ajustarte al tiempo que los novios han asignado (más o menos). Recuerda la regla del minuto (1 minuto hablado = entre 120-150 palabras escritas). Los discursos varían en longitud, pero si tuviéramos que apostar por un tiempo «tipo» diría que entre cinco y diez minutos dependiendo de tu papel en la boda.
Y, por otro lado, jugar con tiempo también te da margen para preparar, modificar y ensayar y no llegar al último segundo con el agobio de si serás capaz de recordar lo que tienes que decir y de controlar los nervios.

Y, por supuesto, una buena opción siempre es contratar a un/a profesional que te ayude con los pasos a seguir para dar el discurso perfecto 😉

Cuando preparas el discurso para una boda y ves las reacciones de los novios y eres muy feliz.

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